soy Zufi potatus la rubia anorexica ok

lunes, 5 de enero de 2026

El gran cambio de privilegios y belleza 🩷

Queridos pasteles rosas podridos✨🩷
Hoy quiero contarles lo que realmente se siente pasar de ser "la chica fea" a ser considerada "linda". Es una realidad que pocos se atreven a admitir con tanta crudeza.
Antes, mi vida era una constante humillación discreta. Recuerdo cómo los varones se burlaban de mí; se reían entre ellos diciendo que yo sería la novia de alguno, mientras el otro lo negaba con asco. Me decían directamente que preferían a cualquier otra antes que a una "gorda" como yo. En clase, siempre era la última opción. Sentía que mi vida era una desgracia solo por no ser delgada. En ese entonces, tenía el cabello negro, corto y mal cortado; mi cara y mi cuerpo eran redondos, y el uniforme verde de mi antiguo colegio solo empeoraba las cosas. Yo no era elegida por nadie.
Para ser sincera, en aquel tiempo no entendía cómo había chicas gordas con pareja. No lo veía mal, pero me preguntaba cómo lo lograban, porque para mí ser gorda era sinónimo de sufrimiento. No era solo la ropa que no podía ponerme, era el trato: los chicos siempre se burlan, y las chicas, aunque no digan nada, nunca te eligen como su amiga preferida. Estás sola. Incluso los profesores, al notar que nadie te integraba en los grupos, terminaban diciéndote con lástima: "Únete a cualquiera". Todo eso te agota. Te sientes fea porque el mundo te convence de que lo eres.
Cansada de esa miseria, decidí que no volvería a ser esa persona. Empecé a ir al gimnasio, a correr y a saltar, buscando cualquier salida. Fue entonces cuando aparecieron las reinas Ana y Mia. Ellas me prometieron la perfección y la delgadez que tanto ansiaba; me presentaron su comunidad de "príncipes y princesas" y vi una oportunidad que no podía desaprovechar. Me advirtieron que no era para débiles, que el proceso sería doloroso, pero los resultados serían efectivos. Decidí convertirme en una princesa Ana.
Al principio, comiendo poco y ejercitándome en exceso, vi cambios. Mi cabello creció, mi cara se perfiló y un chico se me declaró. Sin embargo, me frustraba que él no fuera atractivo; sentía que yo aún no estaba "en el nivel" para gustarle a alguien físicamente superior. Salí con él por miedo a que nadie más se fijara en mí, pero terminó mal porque no lo amaba.
Tras años de acoso en mi antiguo colegio, decidí empezar de cero en una nueva institución. Antes de ingresar, me propuse una transformación radical. Me hice fiel seguidora de Ana y Mia. Bajé 20 kilos, moldeé mi cuerpo en el gimnasio hasta que mis muslos dejaron de rozar y mis caderas se definieron. Cambié mi cabello a un rubio global y evité el sol durante meses para aclarar mi piel.
De pronto, era otra persona: rubia, delgada y pálida.
Al entrar al nuevo colegio, la reacción fue inmediata. Los chicos se acercaban a preguntarme quién era. No sabía cómo actuar porque nunca me había pasado, pero ahí confirmé que todo el esfuerzo había valido la pena. Incluso los más atractivos, como "Boit" y Santiago, se fijaron en mí.
Hoy, mi realidad es otra. Camino por la calle y me piden el Instagram; señoras desconocidas me halagan y los hombres se giran a mirarme. He conocido de cerca los "privilegios de la belleza". La mayoría prefiere tenerme cerca, aunque también he conocido la envidia de otras chicas. Ellas me juzgan, pero no conocen el precio que pago con Ana y Mia; se estancan en su envidia en lugar de admirar la disciplina o buscar mejorar. Incluso personas de mi pasado ahora me siguen en redes. Recibo miradas de hombres mayores, lo cual es turbio teniendo solo 18 años, pero es parte del cambio que busqué.
Esta es mi historia: el paso de la invisibilidad al privilegio, y todo lo que tuve que hacer para dejar de ser la chica de la que todos se burlaban.
Nunca te rindas!!! Siempre tendrás un potencial aunque digas que no! Si yo pude tu tambien!!!! No abandones a Anan y Mía cuando te hacen perfecta.

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